¿Cuántas veces has pensado: dónde voy yo con estos labios? Un cambio de temperatura, la calefacción o simplemente el aire seco pueden convertir esa piel tan fina en un campo agrietado. O algo peor: ese hormigueo que anuncia la llegada de un herpes indeseado. Para todos esos momentos llega este bálsamo sólido, un concentrado de nutrición que parece sacado de la cocina más apetecible.
Su fórmula es un homenaje a lo esencial. El aceite de caléndula calma y reconforta las pieles congestionadas, ayudando a cicatrizar pequeñas heridas o calenturas. La manteca de karité, el aceite de almendras y el aceite de aguacate forman un trío nutritivo que protege en profundidad, creando una barrera natural contra la sequedad de los cambios de temperatura, los aires acondicionados y las calefacciones. Y para redondear esta experiencia casi gastronómica, un toque de miel y canela aporta su calidez y un aroma que invita a aplicarlo una y otra vez.
Podría servir incluso para untar tus tostadas por la mañana, casi cien por cien bio y con ingredientes de calidad alimenticia. Todos los aceites vegetales son ecológicos y de primera presión en frío, manteniendo intactas todas sus propiedades. El cálido aroma a canela procede de aceites esenciales ecológicos, pensado para todos los públicos.
Un cuidado para toda la familia. Es apto para embarazadas, apto para niños y recomendado para todo tipo de pieles. Se presenta en un envase de aluminio de quince gramos, fácil de llevar siempre contigo. Una advertencia amable: no es apto para veganos, ya que lleva miel ecológica de extracción respetuosa con las abejas. Un cosmético con un noventa y nueve por ciento de ingredientes ecológicos que convierte el cuidado de los labios en un pequeño ritual delicioso.