Imagina una limpieza que no arrastra, sino que abraza. Esta leche facial no es un simple primer paso; es un rito de bienvenida para tu piel. Diseñada para una limpieza profunda y suave, trabaja con la delicadeza de un cuidado para hidratar, calmar, refrescar y proteger en un solo gesto. Su riqueza nace de una cosecha botánica: los aceites de calabaza, oliva, chufa y arroz nutren y restauran el manto hidrolipídico, mientras los extractos de violeta, manzana y limón despliegan su poder antioxidante y antiedad. El toque final lo pone el agua floral de naranja, infusionando la fórmula con una frescura que despierta los sentidos.
Se desliza como una seda, disolviendo suavemente las impurezas y el maquillaje más resistente sin frotar. Al aclararse con agua tibia, no deja esa tirantez incómoda, sino una piel que respira, reconfortada, con una hidratación tangible y un tono uniforme. Es el reset perfecto, de día o de noche.
Esta eficacia solo podía venir de la pureza. Es un cosmético ecológico certificado por ECOCERT, creado sin parabenos, siliconas, derivados del petróleo, colorantes ni perfumes sintéticos. Un producto vegano y cruelty free que honra la vida. Su envase, procedente de materiales reciclados y 100% reciclable, asegura que cada limpieza sea también un gesto limpio para el planeta. Porque el cuidado verdadero comienza con un acto de respeto.
