La exfoliación no debería ser una agresión, sino una revelación. Este exfoliante facial hidratante trabaja con la precisión de lo natural, utilizando partículas de hueso de albaricoque para eliminar con suavidad las células muertas y las impurezas que opacan tu rostro. No se trata de frotar, sino de pulir. El resultado es una piel que respira, inmaculadamente suave e hidratada, preparada para recibir cualquier tratamiento.
Su fórmula es un acto de doble cuidado. Mientras las micropartículas vegetales realizan su trabajo de limpieza, la manteca de karité y el aceite de oliva nutren en profundidad, compensando cualquier posible sequedad. Esto crea una formulación suave y limpiadora que no desprotege la barrera cutánea, sino que la fortalece. Es la renovación sin arrepentimiento.
Este ritual de pulcritud es, de principio a fin, ético. Es un cosmético ecológico certificado por ECOCERT, creado sin parabenos, siliconas, derivados del petróleo, colorantes ni perfumes sintéticos. Un producto vegano y cruelty free certificado por PETA. Incluso su envase, procedente de materiales reciclados y 100% reciclable, completa un ciclo de belleza donde el único residuo es la piel que ya no necesitabas. Porque la verdadera limpieza es la que renueva sin dejar huella.
